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Artículos diversos, Noticias especialmente dedicadas a los Cuerpos Policiales.
Perfil de un Policía
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5/02/2011
Un Policía debe ser una mezcla de todos los hombres: Un Santo y un pecador, un golfo y un Dios.
Es al mismo tiempo el más buscado y el menos deseado entre los hombres. Es un ser extraño al que se le llama "Señor" de frente y "perro" por la espalda. Debe ser tan diplomático que pueda mediar en un altercado entre dos individuos haciendo creer a cada uno que él ha ganado.
Si el Policía está bien vestido es un "snob"; si su forma de vestir es descuidada, es un "abandonado". Si es agradable, es un "coqueto", si no lo es, es un "gruñón". El Policía debe ser capaz de sostener una pelea con dos hombres más fuertes y más jóvenes que él sin dañar su uniforme y sin ser brutal. Si consiguen pegarle es un "cobarde", si es él quien pega, es un "bruto". Tiene que tomar una decisión en un instante, cuando la misma cuestión le llevaría varios meses a un abogado.
Tiene que ser el primero en llegar al lugar de un accidente y dar un diagnóstico de lo más preciso. El Policía tiene que devolver la respiración, cortar la hemorragia, entablillar una articulación y sobre todo asegurarse de que la víctima vuelve bien, indemne a su casa.
El Policía debe ser un experto en el manejo de las armas de fuego. Tiene que ser capaz de sacar su arma a la carrera y alcanzar al objetivo allí donde no la haga un mal grave, a continuación explicar exhaustivamente por qué ha disparado.
Un Policía debe conocer todo y saber de todo, pero no debe decir nada. Tiene que saber dónde se cometen todos los pecados del mundo pero no hacer ninguno. Tiene que partir de un solo cabello, describir el crimen, el arma del crimen, el nombre del culpable y dónde se le puede encontrar. Si él le encuentra, es un afortunado sino, es un "inútil". Si es ascendido, tiene que conocer a alguien de alto nivel, si no lo es, es un "zoquete".
El Policía debe seguir un pista hasta el final, trabajar jornadas completas para encontrar un testigo que ha visto todo, pero que no recuerda nada. Escarba en los dossieres y escribe informes con el fin de establecer una prueba infalible que será destruida por "sabios colegas".
Debe ser: UN PASTOR, UN TRABAJADOR SOCIAL, UN DIPLOMÁTICO, UN DURO, UN CABALLERO. Y sobre todo, tiene que ser un genio, pues tiene que mantener una familia de manera irreprochable... Si no obstante, vive lo suficiente para ver a sus hijos crecer.
He aquí un individuo al que pocas veces se le llama AMIGO.
Fuente: Revista de la Sección Francesa de Internacional Police Association I.P.A (Traducido).
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Supervivencia Policial
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19/10/2010
Diez errores fatales que han matado a Policías expertos
No pierden vigencia y son aplicables a todas las Policías.
1. La Actitud. Si no nos concentramos en nuestro trabajo mientras estamos de patrulla o nos llevamos los problemas de casa, empezaremos a cometer errores y esto puede costarnos caro.
2. El "Síndrome de Superman". Nadie duda que somos policías, pero ante cualquier situación en donde el tiempo lo permita, ESPEREMOS apoyo. Hay pocas ocasiones en las que deberíamos intentar llevar a cabo una intervención solos y sin ayuda.
3. No descansar suficiente. Para hacer nuestro trabajo debemos estar alerta. Estar adormilados no sólo es ir en contra del buen hacer, sino que nos deja a merced de cualquiera que quiera sorprendernos y facilita que cometamos errores.
4. Tomar una mala posición. Nunca permitamos a nadie con quien vayamos a intervenir o a quien estemos a punto de dar el alto que se sitúe en mejor posición que la nuestra o la de nuestro vehículo. Nada es rutina.
5. Signos de Peligro. Como policías, llegaremos a tener un olfato policial para darnos cuenta de determinados signos de peligro: movimientos, ocupantes de un coche sospechoso, abultamientos en la ropa, etcétera, que deberían alertarnos para poner cuidado en cada paso y aproximarnos con precaución. Fijémonos en qué va mal o no está en su sitio.
6. No fijarse en las manos del sospechoso. ¿Está sosteniendo o escondiendo un arma?; ¿Está preparándose para golpearnos?; ¿De donde nos va a venir una amenaza directa y mortal si no es de las manos?
7. Relajarse demasiado pronto. Las constantes falsas alarmas hacen que bajemos la guardia. No debemos tomar ninguna llamada como otra falsa alarma. Puede estar nuestra vida en juego. Igualmente no debemos relajarnos en intervenciones en las que estemos hablando normalmente con las personas a las que hemos parado, estamos identificando, etc. La intervención se acaba sólo cuando cada uno sigue por su camino o cuando estas personas están en el calabozo, previo esposamiento y cacheo.
8. No esposar correctamente o no esposar. Una vez hayamos detenido a alguien debemos esposarlo adecuadamente (y por detrás.) Asegurémonos de que las manos que pueden herirnos están bien inmovilizadas.
9. Cachear superficialmente o no cachear. Hay muchos lugares en los que pueden ocultarse armas, y que si no descubres pueden suponer más tarde un peligro para ti o para cualquier otro compañero.
10. Armas sucias o inoperantes. ¿Está nuestra arma limpia?; ¿Funcionaría si la necesitáramos?; ¿Y que tal la munición?; ¿Podríamos ahora mismo defendernos con ellas de un ataque contra nuestras vidas o las de otros?.
Diez puntos para reflexionar.
Fuente: Seminario de Supervivencia Policial de Cincinnati, Ohio 1997
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